Inspirado en el lejano oeste americano, este hotel fue inaugurado en 1992 con la apertura del parque y remodelado posteriormente para tematizarlo de las películas Toy Story, con Woody, Jessi y Perdigón como protagonistas.
Este hotel se compone de catorce pequeños edificios donde se encuentran las habitaciones, cada uno de ellos con un nombre distinto: Gerónimo, Doc Holliday, Annie Oakley (en el que nosotros nos alojamos), Sundance, etc.
Nada más llegar nos dirigiremos a la entrada principal donde podemos encontrar la recepción, el restaurante (Chuck Wagon Cafe), el bar (Red Garter Saloon), la tienda (General Store) y un Starbucks. Aquí también podemos disfrutar de los encuentros con personajes. Frente a la entrada podemos encontrar la parada de la lanzadera gratuita que conecta el hotel con los parques. Además dispone de varias zonas de aparcamiento donde podemos dejar nuestro coche de forma gratuita al hospedarnos en el hotel. También podemos encontrar un edificio con una lavandería de autoservicio (con monedas), máquinas de bebidas y de hielo. Hay wi-fi gratuito en todo el recinto.
Ir a este hotel es transportarnos hasta el Far West más auténtico, como si estuviéramos en un poblado vaquero y la decoración de las habitaciones no se queda atrás porque está cuidada hasta el más mínimo detalle: lámparas con forma de bota de vaquero, cuadros de escenas de Toy Story, papel pintado tematizado, colchas con print de piel de vaca,... Ahora incluso tienen los amenities tematizados que son una monada.
Las habitaciones (hasta 4 huéspedes) pueden ser dobles o familiares. Constan de una cama doble más un sofá nido o dos camas dobles, además del cuarto de baño (con bañera y secador), una cómoda, un escritorio, armario amplio, un banco donde poder sentarnos o dejar nuestras cosas, televisión satélite y caja fuerte. Se pueden solicitar habitaciones comunicadas en la reserva. Los peques menores de tres años pueden alojarse de forma gratuita y se puede solicitar una cuna (previa reserva).
Hay edificios más cercanos a la recepción en las que podemos disfrutar de tener todos los servicios más próximos pero nosotros creemos que lo ideal es estar en los edificios que están más cerca del lago, de manera que el paseo hasta los parques sea más corto. De cualquier manera, podemos ir andando y no serán más de 15 minutos hasta la entrada al Disney Village, además es un paseo precioso, cruzando y bordeando el lago donde hay unos patos monísimos.
El restaurante Chuck Wagon Café es tipo buffet y se sirven desayunos y cenas (especialidad en carnes, aunque por supuesto podemos encontrar otras muchas cosas). Este restaurante corresponde a la categoría estándar del régimen de comidas.
Nuestra experiencia fue muy buena en este hotel: personal amable y que siempre atiende con una sonrisa, camas muy cómodas, todo limpio, bonito paseo de ida y vuelta,... Fuimos en marzo y hacía mucho frío y granizo y dentro del hotel se estaba la mar de bien. Nosotros cogimos la primera noche sin entradas para poder instalarnos con tranquilidad y al día siguiente disfrutar de los parques desde primera hora. Al hacer el check-in nos entregaron dos Magic Pass para cada uno, una para ese día (sin entradas a los parques) y la otra ya con todo el paquete completo, y nos asignaron nuestra habitación, así al día siguiente ya teníamos todo listo y no tuvimos que volver a pasar por recepción.
Como anécdota podemos decir que solicitamos un calienta biberones cuando hicimos el check-in y los que tenían disponibles no servían para el modelo de biberón que habíamos llevado así que nos dijeron que podíamos acceder al restaurante sin problema cada vez que necesitáramos calentar leche.
*Algunos servicios del hotel pueden verse modificados por las medidas aplicadas para la reapertura por la pandemia por Covid-19.
**Fotografías extraídas de la web de Disneyland París.









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